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Source: El Diario
Subject: Profiles of MRNY
Type: Media Coverage

Aprenden a vivir en suburbios

Si bien hasta el alcalde Michael Bloomberg alegó que las cifras del Censo en la ciudad de Nueva York son menores al crecimiento real, los números dicen que el número de hispanos en la ciudad aumentó en un 8.1%.

Y aunque la ciudad aún atrae a miles de inmigrantes latinos, en 2010 el 28.6% de la población total es hispana, hay ciudades en el estado que tienen un mayor porcentaje de hispanos en relación al total de la población y un aumento mayor en el número de latinos que viven en ellas.

Según Angelo Falcón, director del Instituto Nacional de Política Hispana, históricamente los hispanos venían a la ciudad de Nueva York y una vez que prosperaban se movían a los suburbios.

“Eso está cambiando”, dijo Falcón. “Se ve en Long Island, por ejemplo, donde [las personas] vienen directamente del país de ellos a esas áreas, y no tienen que pasar por Nueva York”.

Según el New York State Data Center el número de hispanos en Long Island se ha más que duplicado desde 1990, creciendo al menos 20 veces más rápido que la población total. El porcentaje de hispanos en el total de la población de Long Island aumentó del 10% en 2000 a 16% en el 2010.

Por esta razón, por ejemplo, la organización comunitaria La Fuente abrió el proyecto Long Island Civic Participation Project en 2007, y la organización Se Hace Camino Nueva York decidió abrir una sede en Brentwood, Long Island, donde el 68.5% de la población es hispano.

Son trabajadores de factorías, restaurantes, clase obrera. Son pocos los que emigran desde Nueva York [ciudad]. La mayoría viene directo a Long Island porque tienen algún familiar“, dijo Carlos Ramos, activista comunitario a cargo de Se Hace Camino en Long Island.

Luis Montes, salvadoreño jefe de personal del asambleísta puertorriqueño Phil Ramos, explicó que la mayoría de los hispanos en Long Island eran puertorriqueños que vinieron de “la ciudad” a “la isla” a trabajar en hospitales psiquiátricos en 1940.

Pero en los 80, explicó, hubo una explosión de inmigrantes salvadoreños, que ahora conforman el grupo étnico más grande de la isla. En Brentwood, el 38% de los hispanos son salvadoreños, por lo que incluso hay un consulado de El Salvador.

“Pasan directamente desde una zona rural y pobre del tercer mundo a una zona suburbana del primer mundo”, dijo Montes respecto de la mayoría de los inmigrantes de El Salvador.

Esto, según Falcón, crea tensiones antiinmigrantes. “Muchos habitantes de aquí no entendían por qué los inmigrantes tienen gallos y gallinas en el jardín”, ejemplificó Montes. “O que llamen a la policía en vez de a los bomberos o a la ambulancia, porque en sus pueblos la policía es lo único que hay”.

Las diferencias en estilos de vida han creado una distancia entre los nuevos inmigrantes y los residentes nativos de Long Island la cual, en ocasiones, se ha transformado en hostilidad contra los recién llegados.

De hecho, en años recientes, Long Island ha sido protagonista de varios episodios de violencia racial en contra de hispanos, entre ellos el asesinato de Marcelo Lucero en 2008.

Montes dijo que el gerente ejecutivo de Suffolk Steve Levy ha usado esos sentimientos antiinmigrantes con fines políticos.

Sin embargo, Montes dice que hoy hay 11 funcionarios públicos hispanos y que muchos ya entienden que los latinos son vitales para que la base tributaria de Long Island no decaiga, por lo que la discriminación ha ido bajando.

“La ciudad de Nueva York sigue siendo el lugar seguro para los inmigrantes, pero ahora hay competencia en otras aéreas. En Suffolk y Nassau los obreros tienen más trabajos, todavía hay personas que recogen obreros en la plaza”, dijo Lucía Gómez-Jiménez, directora de la organización La Fuente.

Tanto el activista Ramos como Montes explican que los inmigrantes vienen directo a Long Island porque hay más trabajos que en la ciudad. Además, dijo Montes, son trabajos de campo, que son los que ellos saben hacer.

 

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