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Source: El Diario
Subject: Workplace Justice
Type: Media Coverage

Bailarinas por pieza demandan a club

Seis
mujeres y cuatro hombres que trabajaban en Flamingo, un club nocturno de Jackson Heights, anunciaron ayer que presentaron
una demanda contra los dueños por salarios no pagados y denunciaron abusos y
maltratos.

"No sólo debíamos pagar
$11 para poder entrar a trabajar sino que además si nos enfermábamos nos
cobraban una multa que a veces llegaba a los $70", dijo Diana Trejos, una de
las demandantes.

El trabajo de Trejos, al
igual que el de las otras cinco mujeres, consiste en cobrar $2 a los clientes
por bailar una pieza, dinero que se convierte en su único ingreso ya que no
reciben ningún sueldo adicional por parte del club.

Este tipo de negocios,
mezcla de bar para solitarios y lugar de encuentros amorosos furtivos, abundan
a lo largo de la avenida Roosevelt en Queens.

"En una noche de trabajo
podíamos ganar entre $100 y $180 pero otras veces salíamos sin nada", aseguró
América Patricia González, una joven dominicana de El Bronx
que trabajaba en el lugar.

Otra de las quejas de las
demandantes es que los dueños instalaron cámaras de video en el lugar donde las
bailarinas se cambian y las obligaban a registrarse cada vez que ingresaban o
salían del baño, como medida para evitar que mantuvieran
relaciones sexuales con los clientes.

Según los ex-empleados,
al bar van a trabajar alrededor de 50 mujeres por noche, en jornadas que van
desde las 4 p.m. hasta las 4 a.m. y en las que pueden entrar cerca de 300
clientes, en su mayoría inmigrantes hispanos de clase obrera.

"Mi meta cuando vine a
EE.UU. era trabajar para sostener a mi familia y por eso traté de olvidar la
humillación que padecía en el trabajo", dijo Trejos quien es madre soltera y
mantiene con su trabajo a sus dos hijas.

Algunas de las
demandantes dijeron que hoy en día continúan trabajando como bailarinas por pieza en otros lugares de
la zona con mejores condiciones de trabajo.

"El dueño siempre se
refería a nosotros con malas palabras", dijo Widmar Mejía, quien trabajó como disc-jockey,
encargado de la seguridad y otros oficios durante tres años.

Mejía relató que en una
ocasión, por ejemplo, el dueño apagó su cigarro en su bebida y que con
frecuencia lo insultaba si veía que los clientes no bailaban con la música que ponía.

Aunque Elizabeth Wagoner, abogada de la
organización Make the Road New York
, que representa a los
demandantes, se abstuvo de decir cuanto dinero esperan recuperar con la
querella, otros allegados al caso dijeron que puede sumar cerca de medio millón
de dólares.

Flamingo aparece
registrado oficialmente ante la ciudad como
Edita’s Bar and Restaurant y pertenece a la peruana Edith D’Angelo y el
colombiano Luis Alberto Ruiz.

El
DIARIO/LA PRENSA
intentó contactar a los dueños para escuchar su versión a través del teléfono de Flamingo
pero un hombre que no quiso identificarse dijo que la pareja se encontraba de
viaje.

No obstante, en
declaraciones al New York Times, Peter Rubin —el abogado que representa al club
nocturno—, indicó que los propietarios desmentían las acusaciones de maltrato
laboral.

"Ellas se pueden quedar con todo el dinero que
obtienen bailando. No tienen que compartir nada con la casa", aseguró Rubin al
rotativo.