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Source: El Diario
Subject: Health Justice & Access
Type: Media Coverage

Cuomo y el presupuesto para programas antitabaco

Theo Oshiro es Director de Salud en Make the Road New York

¿Cuándo estamos logrando avances en la lucha de la salud pública para reducir las tazas de los que fuman, tiene sentido retirarse del campo de batalla? ¿Y cuando los más vulnerables, neoyorquinos de bajos ingresos continúan sufriendo con los índices más altos de muerte y de enfermedad a causa del tabaco a pesar de que el fumar ha disminuido entre los más ricos –es ahora el tiempo para recortar los programas que reducen la carga del tabaco en nuestras comunidades?

Esta es la pregunta planteada a los legisladores estatales por el presupuesto preliminar del Gobernador Cuomo que propone un recorte de $5 millones a los programas de control del tabaco los cuales han ayudado a bajar las tazas de fumadores en esta cuidad. Los $36.4 millones que el Gobernador propone son menos de la mitad de la cantidad invertida en el programa hace apenas cuatro años, y solamente un séptimo de los $254 millones que los Centros para el Control de Enfermedades recomienda que Nueva York invierta.

Sabemos que estos programas – leyes del aire libre del humo de cigarrillos; aumento de impuestos del tabaco; la línea telefónica para ayuda para dejar de fumar, distribución gratis de parches de nicotina, la publicidad anti-fumador contundente, e iniciativas al nivel de la comunidad para reducir uso del tabaco – han logrado bajar la taza de fumadores. En la ciudad de Nueva York hay un tercio menos fumadores que hace 10 años, que significa 450.000 menos residentes en la ciudad de Nueva York fuman hoy que en el 2002.

Entre los adolescentes – la marca primaria de la comercialización agresiva de las Grandes Compañías Tabacaleras que engañan a nuevos fumadores para substituir a los que mueren a causa de usar sus productos – la baja era incluso mayor, más que una reducción del 50 por ciento a un nivel actual del apenas 7 por ciento entre los estudiantes de escuelas secundarias que residen en la Cuidad de Nueva York.

Pero esta baja ha sido desigual. Particularmente entre los neoyorquinos latinos que ahora fuman a cifras más altas que los blancos o los afroamericanos, en gran parte porque las cifras de fumadores han disminuidos menos que entre los Latinos que otros grupos demográficos.

Existe una alta correlación entre la pobreza y el fumar. Los que reciben Medicaid, por ejemplo, tienen una taza de fumar que es el doble que los otros neoyorquinos, cual cuesta billones a pagadores de impuestos – esto es billones con una b – de dólares que van hacia enfermedades relacionadas con el tabaco en vez de abordar las muchas otras necesidades de la salud en nuestras comunidades.

El tabaco no sólo mata más de 25,000 neoyorquinos al año – cerca de 70 residentes del estado cada día- con un costo de más de $8.1 billones en gastos médicos relacionados con el fumar, más de $2 billones para Medicaid solamente. El fumar también se liga a la pérdida de salarios y a la productividad que suman más de $6 billones al año.

Estamos pasando por tiempos difíciles, pero el Estado de Nueva York tiene ingresos que pueda y debe ser invertido en programas basados en la ciencia del tabaco. El estado recoge más de $2 billones al año en impuestos del tabaco y otros ingresos del tabaco, impuestos pagados en gran parte por los neoyorquinos más pobres que continúan fumando a cifras más altas.

Es muy importante que los legisladores de Nueva York, el Caucus Afro-Americano, Puertorriqueño, Hispano y Comité Legislativo Asiático se unan con los grupos principales a favor de la salud, y rechacen los cortes propuestos por Gobernador Cuomo y proporcionen financiación justo para el programa de control del tabaco.

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