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Source: El Diario
Subject: Language Access
Type: Media Coverage

Demanda por traducciones en farmacias

Un grupo de inmigrantes, en su
mayoría latinos, presentó ayer más querellas ante la Fiscalía General
del estado de Nueva York contra farmacias
a las que acusan de violar sus derechos civiles porque no explican las
directrices de los medicamentos en el idioma de los clientes que no
dominan el inglés.

En junio del año pasado, acudieron por primera vez ante la Fiscalía para someter las quejas contra un grupo de farmacias
que no contaban con servicios de traducción e interpretación, para que
los pacientes tengan claro cómo tomar sus medicinas, de forma que se
garantice igual acceso a servicios de salud.

En octubre de ese año volvieron para agregar otro grupo de
establecimientos y ayer, por tercera ocasión, presentaron más querellas
contra ocho nuevas farmacias, para elevar a cerca de una treintena el total de reclamos.

El grupo realizó una conferencia de prensa frente a la sede de la
Fiscalía en Manhattan, apoyados por una coalición de organizaciones
comunitarias, previo a entregar la nueva lista.

De acuerdo con Theo Oshiro, de la organización Se Hace Camino al Andar,
son las grandes cadenas las que incumplen con el Acta federal de
Derechos Civiles, la más antigua de todos los estatutos a los que se
hace alusión, aprobada hace 40 años, que prohíbe discriminar contra una
persona por su país de origen, raza y color.

La Ley de Derechos Humanos de la ciudad de Nueva York prohíbe la
discriminación en lugares públicos y para efectos de este estatuto, las
farmacias están consideradas sitios públicos.

Las organizaciones reiteraron que no entender las directrices de cómo
tomar un medicamento pone en riesgo la vida de un paciente, por lo que
urgieron al fiscal general Mario Cuomo a acelerar la investigación para
que se tome una decisión final.

“Esto es un gran problema en nuestra comunidad, y no sólo afecta a
latinos, sino a todo el que no habla inglés”, sostuvo Oshiro y agregó
que esta situación pone también en peligro la vida de muchos niños.

La nicaragüense Irania Sánchez, que sufre de diabetes y problemas de
colesterol, estuvo ayer entre el grupo de inmigrantes que acudió a la
Fiscalía con un reclamo.

“Quiero dar las gracias al fiscal general por escucharnos pero también
quiero decirle que muchas vidas están en peligro porque cada día hay
gente que toma medicinas sin saber exactamente las indicaciones ni los
efectos secundarios”, argumentó.

Sánchez contó que cada vez que acude a una farmacia
se encuentra con el problema de no poder comunicarse porque el
establecimiento no tiene intérprete ni traduce las etiquetas con las
instrucciones y recordó que el pasado mes acudió por medicinas a una en
Queens, donde dice la “trataron mal".