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Source: El Diario
Subject: Education Justice
Type: Media Coverage

El precio de cerrar Bushwick Community HS

Brooklyn – Kassandra Barrientos, dominicana de 18 años, fue aceptada en dos universidades para estudiar psicología. Hasta hace dos años, eso era un imposible para esta joven que abandonó la escuela a medio camino.

“Voy a ser la primera de tres hermanos que se graduará de secundaria”, cuenta.

Kassandra es una de los 372 estudiantes, en su mayoría hispanos y afroamericanos de entre 17 y 21 años, que muchas instituciones calificaron de “perdedores” antes de llegar a Bushwick Community High School (BCHS), en Brooklyn, buscando una segunda oportunidad.

Esta secundaria “transfer” -escuelas para estudiantes problemáticos que habían abandonado el sistema- es una de las catorce instituciones calificadas como de “persistente bajo rendimiento” por los departamentos de educación del Estado (SED) y la Ciudad (DOE), y que la Ciudad propone cerrar al final de este año escolar, y reabrir en septiembre con nuevo personal y nombre.

Para algunos activistas, estudiantes y miembros de esta comunidad, tal transformación eliminará los logros que han permitido la reinserción de estos jóvenes al sistema educativo. Por eso quieren que se reconsidere el cierre.

El futuro de la escuela está prácticamente determinado, pero será el 26 de abril cuando el Panel de Políticas Educativas apruebe o no el cambio. El DOE no comentó ayer sobre este caso.

En mediciones recientes del DOE, los alumnos de BCHS obtuvieron 95% de asistencia, 90% de aprobación del examen de inglés y 100% en el de matemáticas.

La mayoría llegó a este centro con menos de 17 créditos (de los 44 necesarios para graduarse) y más de 60% nunca había aprobado los test estatales de inglés y matemáticas. Sólo 60% tenía los créditos suficientes para obtener su diploma en los seis años establecidos en este tipo de escuelas.

El problema es que dentro de esos seis años se cuenta el tiempo que el estudiante pasó dando tumbos.

“Fallamos en no graduarlos a tiempo y antes de los 21 años, aunque al entrar en BCHS ya habían consumido cuatro años desde que entraron en noveno grado”, explica el exalumno y consejero educativo de BCHS, Andrew Martir.

Pero es que para completar el total de 44 créditos para graduarse “se requieren al menos de dos años y medio más de estudios”, dice Jesús González, ex-alumno y miembro de Se Hace Camino NY, organización que lucha por salvar la escuela.

Más que números

Lo que no reflejan las estadísticas es lo que la escuela significa para este vecindario. Quienes están en sus aulas son, casi siempre, los primeros en culminar sus estudios en su familia, aseguran estudiantes entrevistados.

Con un currículum que los prepara para entenderse a sí mismos y una atmósfera positiva que muchos no encuentran en sus casas, Bushwick Community se ha convertido en el segundo hogar de estos jóvenes.

Walter Lemon, estadounidense de 21 años, lo describe con pasión: “Esta escuela me enseñó que no importa cuánto falles, siempre puedes arreglarlo”. Tras años en la calle, este aspirante a instructor físico o policía recibirá su diploma en junio.

Por su bebé de un año, Audrey Rochelle, de 21, retomó sus estudios. En los tres años que había pasado en secundaria sólo había acumulado cinco créditos, pero en esta escuela encontró la motivación para no desmayar. “Nadie sale de Bushwick HS sin saber qué vas a hacer con tu vida”, dice la joven que quiere ser paramédico.

Para muchos, lo que respiran en la escuela es “aire fresco”, como dice el dominicano Ricardo Rodríguez, de 19, graduado en 2011 y hoy estudiante de psicología. “La cultura de esta escuela es lo que nos ha hecho cambiar; los profesores son parte de nuestra familia”. Todo eso temen cambiará.

Los jóvenes llevarán su petición de salvar la escuela a una audiencia este 18 de abril donde el DOE discutirá su plan, para que “ocurra un milagro”, dicen.

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