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Source: El Diario
Subject: Workplace Justice
Type: Media Coverage

Empleados de restaurante se anotan victoria

Más de 20
empleados de Pesce Pasta recibirán $137,000 en horas impagadas

Sin
papeles y con la urgencia de tener un empleo, Rodrigo Vásquez aceptó un trabajo
en el restaurante italiano Pesce Pasta, en el Este de Manhattan, cuando llegó a
Nueva York hace 13 años, aunque el sueldo era más bajo que el mínimo y las
largas horas de trabajo nunca le fueron remuneradas.

Pero ayer
al mediodía, frente al restaurante en la Primera Avenida con la Calle 59, en el
que trabajó durante 12 años, celebró con la comisionada del Departamento de
Trabajo, Terri Gerstein, y un grupo de activistas y compañeros de Se hace Camino en Nueva York la restitución del salario, en horas extras, que no le
pagaron durante esos años.

El pasado 31 de mayo, un fallo judicial obligó al restaurante a pagar
$136,633.73 a más de 20 empleados del
lugar incluyendo a Vásquez, quien denunció haber trabajado seis días a la
semana por $2.40 la hora.

"Este es
un ejemplo perfecto en el que grupos comunitarios, residentes y gobierno se
juntan para hacer valer los derechos de los trabajadores", recalcó la
comisionada del
Departamento de Trabajo.

Vásquez
dejó de trabajar como cocinero en el restaurante
el año pasado después de que aprendiera las leyes que protegen a todos los
trabajadores del Estado de Nueva York,
sean documentados o indocumentados, contra los abusos de empleadores.

"Cuando
llegué no sabía lo que eran horas extras, sueldo mínimo, días de enfermedad",
reveló Vásquez de 33 años de edad.

Todo
cambió cuando fue a la organización Se Hace camino en Nueva York, en Queens, y le explicaron que el
sueldo mínimo es de $7.25 la hora, que las horas trabajadas fuera de las 40
horas semanales se las tienen que pagar y que por ley y que hay cierta cantidad
de días al año que podía tomarse libre.

"Nosotros
defendemos a los trabajadores sin importar su estatus migratorio", aseguró
Gerstein.

El
investigador de este caso para el Departamento de Trabajo, Jorge Álvarez, explicó
que a pesar de que toda la contabilidad del
lugar mostraba estar en orden la realidad era otra.

"Se montó
un operativo de vigilancia y sesiones de entrevistas con los trabajadores del lugar", reveló
Álvarez.

Hoy día
Vázquez trabaja en el aeropuerto internacional JFK en la cocina de las
aerolíneas. "Me pagan horas extras y cumplen con todos los requisitos. Estoy
contento", aseguró.

Bruno
Cavallari, el chef ejecutivo del
restaurante, donde un Pollo a la Romana cuesta $17.75 y una Lasaña a la
Boloñesa $14.75, defendió a su jefe.

"Las horas
extras las ponen en el cheque", afirmó Cavallari. "Aquí el jefe es justo, él
empezó desde cero, y nos dio a todos la oportunidad de estar acá".