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Source: El Diario
Subject: Profiles of MRNY
Type: Media Coverage

Funcionarios latinos de NYC caen en polémica con Herbalife

El financista Bill Ackman dio miles de dólares para una campaña de desprestigio contra la empresa, en la cual varios funcionarios y organizaciones estarían implicados.

Varias organizaciones y funcionarios latinos están siendo vinculados con una agresiva campaña para supuestamente arruinar a la compañía de productos naturales Herbalife, mientras miles de vendedores latinos parecen haberse llevado la peor parte.

El financista Bill Ackman apostó $1,000 millones de dólares por la caída en la Bolsa de la empresa, a la que acusa de crear un esquema piramidal ilegal que defraudó a miles de personas en todo el país.

El periódico New York Times informó que Ackman contrató al reconocido cabildero Luis Miranda, para impulsar su mensaje entre entidades y personalidades de la comunidad latina, que se encuentra entre los principales consumidores del cuestionado producto.

“Nosotros no le ofrecimos dinero a nadie, ni a ninguna organización para desacreditar a Herbalife”, alegó Miranda, fundador de la compañía consultora MirRam Group, quien insiste en que la compañía está aprovechándose de hispanos y afroamericanos en todo el país.

El senador estatal Adriano Espaillat , la presidenta del Concejo Municipal Melissa Mark-Viverito y la concejal Julissa Ferreras son algunas de las figuras políticas sobre las que Miranda supuestamente hizo su cabildeo.

Tanto la Federación como Se Hace Camino Nueva York están entre las muchas organizaciones latinas que se sumaron a la petición ante la Comisión Federal de Comercio (FCT) para que Herbalife sea investigada.

Make the Road, que recibió $10,000 en donaciones de Ackman, produjo un video con testimonios de algunas de las víctimas de esta empresa.

La concejal de Queens Julissa Ferreras, quien es mencionada en el reportaje, negó la relación con Ackman y dijo que tampoco fue contactada por Miranda. Aseguró que sus sospechas hacia la compañía surgieron después de ver por cuenta propia cómo operaban decenas de estos locales en su distrito.

“Como parte de mi trabajo por la revitalización de la avenida Roosevelt, hice mis investigaciones y encontramos cerca de 40 de estos locales.

¿Qué negocio puede tener ganancia con tanta competencia en un mismo lugar?”, dijo la concejal.

“Buscamos transparencia en mi distrito, un local sin nombre, sin letreros sin número telefónico son parte de nuestra comunidad y debemos saber de qué se trata”, dijo.

La oficina del fiscal general Eric Schneiderman no quiso hacer declaraciones.

Pagaron para trabajar

EL DIARIO/LA PRENSA habló con cuatro vendedores latinos de productos de Herbalife en la ciudad, tres de los cuales —Lorena Ospina, Manuel y Ruth López— contaron que tuvieron que gastar miles de dólares y nunca lograron hacer negocio. Ellos fueron contactados a través de Make the Road.

Estas personas fueron contactados por amigos o familiares y se hicieron “distribuidores” de Herbalife mediante un pago de $125. A cambio recibieron —con un supuesto descuento del 25%— una caja con tres batidos y un frasco de áloe “para limpiar el organismo”.

Luego la persona que los enganchó los convenció de que si daban $3,000 más podían convertirse en “supervisores” y recibir cuatro cajas de productos como pastillas para adelgazar y batidos, con un descuento del 45%.

El mexicano Manuel, quien prefiere no decir su apellido, dice que lo exhortaron a convencer a tres personas más, algo que no logró.

Previo a la entrega de los $3,000, lo convencieron de ir a un evento de una semana en Atlantic City. Él pidió permiso en su trabajo en construcción y le tocó asumir los gastos de hospedaje y alimentación. Luego hizo cursos hasta por siete meses en los que se gastó otros $2,000 en centros de Herbalife en Manhattan o salones que alquilaban en hoteles (llamados la Universidad del Éxito).

“No sólo te empujan a comprar más productos, también a asistir a más clases”, dijo Manuel, quien agregó que no tuvo tiempo para vender y prefirió irse a la segura con su trabajo de construcción.

Ruth López dice que lo más grave no es tanto los $3,000, sino que para mantener el 45% de descuento tenía que comprar cierta cantidad por mes. “Todo fue un círculo vicioso en el que siempre recibí mucho más de lo que podía vender”, dijo.

Sin embargo, Lucy Pacheco, de Nueva Jersey, a quien contactamos a través de Facebook, habla positivamente de su experiencia y dice que tanto ella como su marido perdieron peso, y que ella y su familia se ganan la vida con eso y tienen 500 clientes.

“Para recoger los frutos hay que ser paciente y trabajar duro”, dijo Pacheco, para quien la mayoría de la gente sólo va en busca de los descuentos y luego no se esfuerza en vender. “Las clases estaban bien, pero no se aplicaron los conocimientos ni se hizo el proceso correcto de ventas”, dijo.

Herbalife negó los cargos de que la compañía opera bajo un esquema piramidal que se mantiene a flote con el constante reclutamiento de nuevos miembros.

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