En Español Know Your Rights
Source: El Diario
Subject: Language Access
Type: Media Coverage

Ir a la farmacia, un dolor de cabeza

NUEVA YORK — Para muchos neoyorquinos que no entienden inglés, ir a la
farmacia a comprar medicamentos recetados puede ser un dolor de cabeza debido a
las barreras del idioma, poniendo incluso su vida en peligro al tomar medicinas
sin las instrucciones adecuadas.

Por eso, el Concejo Municipal sostuvo ayer una audiencia como preámbulo
de un proyecto de ley para garantizar que los pacientes reciban esa importante
información, tanto de manera escrita como verbal, en su propio idioma.

"Desafortunadamente, hay demasiada gente que toma sus medicamentos
indebidamente porque nadie le indica, en su lengua nativa, cómo tomarlos.
Debemos resolver inmediatamente este problema", expresó el concejal Joel Rivera
(D-Bronx), presidente del
Comité de Salud.

Según una encuesta de la Academia de Medicina de Nueva York, el 88% de
las farmacias de la ciudad atiende diariamente a pacientes que no entienden
inglés, pero sólo el 50% traduce las etiquetas de los medicamentos recetados.
En la Gran Manzana hay un millón de personas que no hablan inglés.

Ese es el caso de Aída Torres, quien testificó ante el Concejo
Municipal mediante un intérprete. Relató que su doctor le había recetado un
medicamento para el dolor muscular, pero en la farmacia Duane Reade frente al
Hospital Woodhull, en Brooklyn, no hubo nadie
que la explicara las instrucciones en español.

"Como
no me sentí cómoda tomando la medicina sin saber qué era o cómo tomarla, decidí
no tomarla. En lugar de esa medicina me tomé una simple Tylenol", dijo Torres.

Las instrucciones que acompañan a un medicamento recetado pueden ser
bastante complicadas hoy en día, incluyendo datos sobre dosis, frecuencia y
duración, indicaciones especiales sobre comidas, líquidos y almacenamiento, así
como posibles
efectos secundarios.

De acuerdo a organizaciones que han venido luchando por esta causa,
como Make the Road New York y New
York Lawyers for the Public Interest (NYLPI), el problema es más acentuado en
las farmacias de cadena que en las pequeñas boticas de barrio.

"Bajo la ley estatal, los farmaceutas deben proveer recomendaciones
personalizadas a sus clientes sobre cómo tomar sus medicamentos adecuadamente,
pero estos requisitos no pueden cumplirse si no proveen servicios de traducción
e interpretación para los que lo necesitan", señaló Nisha Agarwal, abogada de
NYLPI.

Actualmente, hay varias farmacias que tienen la capacidad de traducir
las instrucciones de los medicamentos, pero las traducciones no son precisas,
según Anne Nolan, representante de la Asociación Nacional de Cadenas de
Farmacia. Otras utilizan servicios de interpretación telefónica, agregó.

"Nuestra preocupación es el costo. Buscamos proveer el mejor servicio
al menor costo posible", afirmó Nolan, destacando que el precio de una llamada
promedio al servicio de interpretación telefónica es nueve dólares.

El concejal Rivera aseguró que se tomarán todos estos factores para el
proyecto de ley, que debe estar listo para ser sometido a debate y votación en
el otoño.