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Source: El Diario
Subject: Immigration
Type: Media Coverage

Los Indocumentados Continuarán en el Limbo

Bushwick — Aunque bajo el proyecto de reforma migratoria el ecuatoriano Luis Flores hubiera tenido menos opciones que las que tiene ahora, Flores de todas formas se declaró ayer decepcionado por la muerte de la reforma.

Flores relató que está en medio del proceso para gestionar la legalización, y como parte de ese proceso tiene pendientes peticiones para sus hijos, incluyendo a dos mayores de 21 años. Si la reforma hubiera sido aprobada, era probable que a personas en la situación de Flores se les impidiera presentar peticiones para traer a sus hijos adultos.

Como otros activistas pro-legalización, este guayaquileño veía bastantes defectos al proyecto de reforma. No tiene inconveniente con que se requiera que los inmigrantes aprendan inglés, pero no le parecía bien que junto al requisito se impusieran trabas técnicas, como la de aprender por medio de computadoras. Las tarifas para legalización de miles de dólares le parecían muy altas. Y el sistema de visas Y, que haría que los trabajadores estuvieran en el país por ciclos de dos años sin derecho a legalizarse, le parecía beneficioso sólo para las grandes compañías.

Además, Flores tenía sus dudas sobre el sistema de méritos que se estaba proponiendo, bajo el cual los inmigrantes acumularían puntos de acuerdo a sus conocimientos de inglés, su edad, su preparación educativa y otros aspectos. De acuerdo a Andrew Friedman, director de la organización Se Hace Camino al Andar, la mayoría de los inmigrantes en el vecindario donde vive Flores hubiesen tenido dificultades para llegar a acumular los puntos necesarios para la legalización bajo la propuesta (y el Migration Policy Institute de hecho concluyó que el sistema de puntos hubiera beneficiado a los inmigrantes asiáticos pero en general iba en detrimento de los inmigrantes hispanoamericanos).

Sin embargo, Flores cree que el proyecto, a pesar de las limitaciones, le hubiera abierto puertas a muchos inmigrantes. Por eso en los últimos meses Flores estuvo prestando atención a los informes noticiosos sobre la reforma, además de participar en reuniones, en protestas frente a las oficinas de los senadores Charles Schumer y Hillary Clinton, y en viajes a Washington para cabildear en pro de la reforma.

Los senadores "no han considerado el esfuerzo que organizaciones a nivel nacional han estado desarrollando", dijo. "¿De qué forma van a eliminar la pobreza, si ni siquiera le dan la oportunidad al pobre de venir aquí a trabajar?", preguntó. "Nosotros somos tan humanos como son ellos. La diferencia es que ellos nacieron aquí y nosotros en Latinoamérica".

Sin reforma, agregó, "los indocumentados continuarán en el limbo".