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Source: La Tribuna Hispana
Subject: Immigration
Type: Media Coverage

María Hernández, activista comunitaria: “Hay que luchar por conseguir nuestro propio espacio”

María Magdalena Hernández. Foto: MRNY

“Nada es gratuito en la vida, todos los derechos y conquistas se ganan en la lucha”, dice María Magdalena Hernández, conocida en la comunidad como “Nena”, es una inmigrante y activista salvadoreña, que ha sabido abrirse un espacio, desde el cual hoy ayuda a su comunidad, a través de la organización Make The Road New York o “Se Hace Camino NY”.
A Hernández es frecuente verle liderando protestas, exigiendo un salario justo, o protestando frente a negocios de patrones abusivos, junto a los “Soñadores” (Dreamers) clamando por una ley igualitaria, en una gran marcha por la ansiada reforma migratoria, ya sea en Manhattan, Albany, Washington D.C. o en algún pueblo de Long Island, donde vive desde hace más de 15 años y donde logró sus primeras victorias, aprender el inglés y hacerse ciudadana de Estados Unidos.

Cómo miles de sus compatriotas
Llegó a Estados Unidos como una refugiada política, ya que su familia en El Salvador fue víctima de la represión, que hizo que miles de salvadoreños dejaran su patria huyendo de una fratricida guerra civil que dejó más de ochenta mil muertes en los 1980’s. Junto a su esposo y tres hijos, decidió iniciar una nueva vida aquí, sin olvidarse de la tierra que la vio nacer, ni de sus paisanos quienes aquí sufren otra desventura: la discriminación.
“Creo que mi naturaleza ha sido siempre así, desde pequeña vi la dura realidad con mi padre, que trabajaba la tierra de un hacendado. Él solo se quejaba diciendo que su trabajo solo alcanzaba para pagarle al patrón y casi no nos quedaba nada para nuestra familia de cinco hermanos, allá en un rincón en San Pedro de Opico”, relata.
El deseo de salir adelante, le hizo estudiar y también trabajar por las causas nobles en su pueblo, llegando a conocer al propio Monseñor Arnulfo Romero, considerado un ícono de la lucha por la justicia social en El Salvador, quien murió asesinado por alinearse con los más desposeídos y defendiendo a quienes menos tienen.
“Entonces yo tenía 15 años y quedé impresionado por su sencillez y trato, pero sobre todo porque era uno más como nosotros, vivía como nosotros y comía lo que nosotros. Ese mensaje me quedó grabado”, recuerda.

Aquí vivimos, aquí luchamos
Sin embargo esa guerra quedó atrás, y aquí está librando la más importante, dice. “Creo que hay que tomar conciencia que aquí vivimos y hay que luchar por conseguir nuestro propio espacio, donde se respete al inmigrante en sus derechos como ser humano a un trato igualitario y justo que lo dignifique”, dice Hernández.
Ese ímpetu la ha llevado a hacer demostraciones y protestas frente al Capitolio y la Casa Blanca, donde ha sido arrestada en varias ocasiones por desobediencia civil, lo que considera un orgullo propio.
“No comparto con quienes dicen que hay que tomar lo que nos den, y si tienes alguna ayuda lograda, como el TPS por ejemplo, entonces hay que darse por bien servidos. Creo que podemos lograr mayores conquistas, somos inmigrantes, trabajamos por este país, pagamos nuestros impuestos y tenemos derecho a un mejor trato, como es una reforma migratoria justa”, señala.

El alza es “muy poco”
Actualmente, Hernández trabaja en apoyo por el aumento del salario mínimo, que aunque el gobernador Andrew Cuomo ha anunciado se elevará a 10.50 dólares, a fines de este año, lo que todavía resulta muy bajo para una ciudad considerada entre las más caras del mundo para vivir. “Estamos luchando para que el presupuesto incluya un aumento importante que llegue a 15 dólares la hora para todos los trabajadores de Nueva York”, dice.
“También seguimos con las acciones de apoyo a los Soñadores, quienes esperan se les dé un trato igualitario en el pago de las colegiaturas y no haya discriminación, porque ellos se lo merecen. Ellos han crecido aquí, estudian para ser profesionales y luego contribuir con la economía de Nueva York y la del país”, señala.

Motivando la ciudadanía
En la organización Make the Road New York, en Long Island, su trabajo es de organizadora, desarrollando acciones de apoyo comunitario en varias líneas, como el de la campaña para nuevos ciudadanos donde ha cumplido un destacado rol. “Hay que motivar a nuestra gente que se hagan ciudadanos y luego puedan votar. El voto es nuestra arma más importante, porque entonces podemos elegir a nuestros representantes, hay que romper con esa decidía que no nos deja comprometernos con nuestras comunidades”, acota.
Finalmente, Hernández ha sido reconocida en varias ocasiones por su trabajo comunitario y su identificación con el inmigrante.
“Creo que el mayor reconocimiento es la oportunidad de trabajar por la comunidad y poder llegar a ver algún día que nuestras luchas no han sido vanas. No hay que perder la fe, esperemos que el próximo año podamos tener al fin una reforma migratoria justa”, señala finalmente.

Haciendo el camino con los inmigrantes
Se Hace Camino Nueva York (MRNY) fue creado en el año 2007 con la fusión de Se Hace Camino al Andar y el Centro de Integración de América Latina, dos organizaciones con un importante historial de lucha por los inmigrantes en la Ciudad de Nueva York.
La fusión fue una asociación natural que construye sobre éxitos probados y creó una nueva organización en toda la ciudad que combina la responsabilidad democrática de las personas de bajos ingresos y una mezcla innovadora de las estrategias para hacer frente a la desigualdad y la injusticia económica, fomentando las raíces profundas de la comunidad y activa.
La organización tiene mayor presencia en las comunidades de bajos ingresos de Bushwick, Brooklyn, Jackson Heights, Queens, Long Island, Port Richmond y Staten Island. Sus miembros llegan a los siete mil y son principalmente inmigrantes latinos de bajos ingresos, el setenta y cinco por ciento de los cuales son mujeres.

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