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Source: El Diario
Subject: Immigration
Type: Media Coverage

No se te Ocurra Enfermarte

Mientras trabajaba haciendo reparaciones en un edificio, a Guillermo Serna se le dijo que demoliera un baño en un cuarto piso y que bajara los escombros por las escalas. Cargar los pesados lavamanos e inodoros le produjo una hernia. El patrón de Serna no le daba días pagos por enfermedad y él no podía darse el lujo de dejar de trabajar para encargarse de su problema de salud. Su enfermedad empeoró. Finalmente, Serna tuvo que ser operado. A pesar de que el doctor le dijo que se quedara en casa por un mes para recuperarse, Serna volvió al trabajo después de 15 días para no perder pago ni perder su trabajo. Serna, igual que más de un millón de trabajadores en la cuidad de Nueva York, tuvo que decidir entre su salud y su trabajo.

En la ciudad, sólo un 5% de los trabajadores de restaurantes tienen días pagos por enfermedad. Como resultado, sin falta van a trabajar y manipulan nuestros alimentos estando enfermos porque no pueden perder un pago o inclusive, sus trabajos. Igualmente, miles de padres de familia se ven obligados cada semana a mandar a sus hijos a la escuela, aún cuando éstos están enfermos y la enfermedad es contagiosa, porque los padres no tienen ni siquiera un día pago por enfermedad. La situación es un desastre de salubridad.

Parece obvio que las personas que estén enfermas o heridas y que no puedan sacar días de enfermedad para no perder el pago o porque no les es permitido, seguirán yendo al trabajo enfermos o heridos. Un trabajador enfermo es menos productivo, más propenso a tener accidentes en el trabajo y a propagar la enfermedad. Heridas y enfermedades que se pueden tratar rápido a un bajo costo, se convierten en grandes crisis de salud.

Infortunadamente, la portavoz del Concejo Municipal Christine Quinn ha anunciado que no apoyará la importantísima legislación de días pagos por enfermedad que se enfocaría en estos asuntos básicos de seguridad pública y de equidad para los trabajadores neoyorquinos. La propuesta de ley, que fue patrocinada por más de dos tercios del Concejo Municipal y la apoya más del 70% de los neoyorquinos, le garantizaría a todos los trabajadores neoyorquinos algunos días de enfermedad pagos para cuidar de sí mismos y de sus familias.

La decisión de la portavoz Quinn representa una profunda desilusión para todos los neoyorquinos. Especialmente, los neoyorquinos inmigrantes que están entre los menos propensos a no tener días pagos por enfermedad.

Los trabajadores y los niños deberían quedarse en casa cuando estén enfermos. Las políticas públicas deberían ayudarles a que así sea. Es una vergüenza que la fuerte gestión y el interés propio de las corporaciones más rentables de la ciudad de Nueva York hayan evitado que el Concejo Municipal defendiera el interés público, protegiendo la salud pública y salvaguardando la dignidad de los trabajadores neoyorquinos.

**Andrew Friedman es Co-Director Ejecutivo de Se Hace Camino de Nueva York.