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Source: El Diario
Subject: Workplace Justice
Type: Media Coverage

Por respeto al trabajador inmigrante

¿Un restaurante que se mantiene gracias a voluntarios? Difícil de creer, pero esa es la desgastada realidad día a día a lo largo de la ciudad. Al entrar en rigor el pasado sábado la ley de prevención de robo salarial, los ladrones de sueldos se dieron a la fuga en Nueva York. Los estudios muestran lo que la comunidad inmigrante ya sabe muy bien: cada vez más, los patrones inescrupulosos obtienen ganancias al desobedecer la ley, al no pagar el salario mínimo, horas extras, o simplemente al no pagar ni un céntimo por el trabajo realizado. The National Employment Law Project encontró que tan sólo en la ciudad de Nueva York, anualmente se les roba a los trabajadores de bajos ingresos cerca de mil millones de dólares.

Esta ola de robos millonarios obstaculiza nuestras comunidades y pone en una situación desventajosa a los negocios que le pagan de manera justa a los trabajadores. ¿Quién se puede dar el lujo de cumplir con la ley, cuando el negocio de la competencia en la calle del frente gana al no pagar salarios legales? Con penalidades mínimas y un bajo riesgo de ser descubiertos, algunos empleadores crean su modelo de negocio en el robo salarial. Estábamos atrasados, inclusive Arizona tenía leyes de protección al trabajador más fuertes que Nueva York. Hasta el pasado sábado.

En 2010, Se Hace Camino Nueva York lideró una coalición de trabajadores, sindicatos y pequeños negocios para lograr la aprobación de la ley de prevención de robo salarial, un proyecto de ley diseñado con base en nuestra experiencia de más de doce años recuperando salarios robados. Tomemos el ejemplo de Juan, que trabajó seis y siete días a la semana en una tienda de productos gourmet en Manhattan por $350 –por debajo del salario mínimo y sin el pago de horas extras. Cuando llegó a oídos del jefe que Juan, que éste estaba motivando a sus compañeros a que exigieran salarios justos, el jefe lo despidió en el acto.

Ya no más. La ley de prevención de robo salarial le pone un precio alto a los abusos, obligando a los empleadores a que lo piensen dos veces antes de robar salarios o de tomar retaliaciones contra los trabajadores que se quejen por robo. Esta ley cuadruplica las penalidades que los empleadores tienen que pagarle a los trabajadores cuando no los remuneran de acuerdo con la ley, le provee a los trabajadores una nueva multa de hasta $10,000 por cada caso de retaliación, prohíbe las formas más “disimuladas” de retaliación que usan los empleadores y le da al departamento de trabajo herramientas claves para cazar y castigar a los empleadores que les pagan menos de lo debido a sus empleados. Se Hace Camino Nueva York y defensores de esta ley en todo el estado, saldrán a las calles a informarle a los trabajadores a cerca de sus nuevos derechos y a los empleadores sobre sus nuevas obligaciones bajo esta ley. Manténgase conectado: el primero de mayo se enfrentará públicamente a tres ladrones de salarios que están hurtando de nuestras comunidades, uno en Brooklyn, otro en Queens y otro en Staten Island. Las familias trabajadoras de Nueva York no descansarán hasta que cada centavo de los mil millones de dólares en salarios robados estén donde pertenecen.

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