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Source: Manhattan Times News
Subject: Strategic Policy Advocacy
Type: Media Coverage

No hay más excusas

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Mi familia y yo migramos a los Estados Unidos en 2007. A los 8 años de edad, ingresé a la escuela primaria sin saber una palabra de inglés. Hoy, soy una estudiante universitaria de primer año.

Pero, sin acceso a ayuda financiera estatal, es posible que no pueda continuar mi educación universitaria.

No estoy sola.

Al excluir la Dream Act del Estado de Nueva York del presupuesto estatal por octavo año consecutivo, Nueva York ha fallado a miles de Dreamers. Este año en particular, las protecciones de los estados son más importantes que nunca, ya que los Dreamers se han convertido en los objetivos de los ataques antiinmigrantes de Trump desde que anunció el fin de DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia). En términos más generales, las familias inmigrantes como la mía esperan con temor cuál será el próximo paso de Trump para desgarrarlas.

Pero el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, y la legislatura, han fallado en demostrar su compromiso con los jóvenes inmigrantes como yo y nuestras familias al no aprobar la Dream Act.

La Dream Act de Nueva York proporcionaría a los Dreamers -como yo- acceso a ayuda financiera estatal. Sin eso, mi futuro sigue siendo incierto. El gobernador Cuomo dijo que su presupuesto era un “plan de acción progresiva” que ayuda a “Nueva York a liderar en medio de un asalto concertado y sostenido desde Washington”.

Pero los Dreamers y nuestros padres son los principales objetivos de ese “asalto”, y este presupuesto no nos incluyó.

El gobernador y los demócratas del Senado recién reunificados deben hacer de la Dream Act de Nueva York una prioridad para el resto de la sesión legislativa, sean mayoría o no.

No hay más excusas.

Algunas personas dicen que la Dream Act es una posibilidad remota. Pero, los jóvenes inmigrantes como yo hemos estado superando las probabilidades durante toda nuestra vida.

Cuando comencé la escuela sin hablar inglés, lloré todos los días. Pero mis padres se mantuvieron a mi lado y me animaron; eso me llevó a continuar mi educación, incluso a renunciar a mis fines de semana y veranos para alcanzar el mismo nivel que mis compañeros de clase. Cuando me gradué de la primaria recibí un premio; nunca olvidaré la sonrisa de mi madre ese día.

En el momento en que comencé mi tercer año en la preparatoria, mis dos hermanos mayores habían comenzado la universidad y mis padres trabajaban interminables horas para ayudar a pagar su matrícula. Para nuestra familia, eso significaba un presupuesto más ajustado. Para mí, significaba trabajar más horas para pagar la escuela.

Asistir a la preparatoria fue un gran paso. Pero también sabía que continuar en la universidad sería muy difícil; mis padres no podían pagar $20,000 dólares o más por año para ayudarme en un momento en que no podía acceder a ninguna ayuda financiera estatal.

Mi madre trabaja limpiando casas. Mi padre, quien tiene problemas de salud, trabaja en la construcción. Limpio casas con mi madre los fines de semana para ganar dinero y ayudar a pagar mi matrícula.

Mis hermanos mayores todavía están en la universidad, pero se ven obligados a estudiar a tiempo parcial porque tampoco tienen acceso a ayuda financiera estatal y no pueden pagar la matrícula a tiempo completo. Con el aumento de los alquileres, mi familia ha tenido que mudarse de un lugar a otro tratando de encontrar un apartamento asequible. Pagando tres matrículas universitarias, sin acceso a ayuda financiera, mi familia lucha todos los meses para llegar a fin de mes.

A pesar de estas probabilidades, mi familia y yo hemos logrado pagar mi primer año de universidad, donde estoy estudiando hostelería y administración de turismo. Mis padres están extremadamente orgullosos de sus hijos; a pesar de la enorme carga financiera, ven que su duro trabajo rinde frutos.

Quiero continuar mi educación.

Es por eso que los jóvenes inmigrantes como yo exigimos que el gobernador Cuomo y los legisladores, especialmente con los demócratas del Senado ahora reunificados, finalmente conviertan la Dream Act del Estado de Nueva York en una prioridad este año. Este proyecto de ley cambiaría mi vida y la de miles de estudiantes indocumentados que se gradúan de la preparatoria cada año con la esperanza de asistir a la universidad.

Es una pena que Nueva York todavía esté detrás de estados como California, Texas, Nuevo México, Washington, Minnesota y, pronto, Nueva Jersey, donde un proyecto de ley similar fue aprobado tanto por el Senado como por la Asamblea y está esperando la firma del gobernador Murphy. Estos estados han permitido a los estudiantes indocumentados tener acceso al apoyo financiero estatal para ayudarles a graduarse de la universidad. En medio de los constantes ataques de la administración Trump hacia la juventud inmigrante, el gobernador Cuomo y los líderes de Albany deben defendernos. No más excusas.

Poleth Farfan es miembro de Make the Road New York, la organización comunitaria de base más grande en Nueva York que ofrece servicios y organiza la comunidad de inmigrantes. En Twitter: @MaketheRoadNY.