En Español Know Your Rights
Source: HOY
Subject: Immigration
Type: Media Coverage

‘Los gritos fueron menos pero la lucha es más grande’

Con menos participación que las marchas del año pasado, pero con el clamor intacto por la aprobación de una reforma migratoria que legalice a los 12 millones de indocumentados, ayer por lo menos 5,000 personas provenientes de los cinco condados levantaron sus voces en pleno corazón de la Gran Manzana y le pidieron al Gobierno y al Congreso que no ignore su dura situación.

Armados con banderas de Estados Unidos y de sus países de origen, pitos, carteles y consignas en las que se animaban con el ya conocido "Sí se puede", refiriéndose a la reforma migratoria, los manifestantes (incluyendo miembros y trabajadores de Se Hace Camino al Andar) se congregaron en Union Square, en Manhattan, y luego caminaron hacia el edificio federal de Inmigración.

"Aquí lo más importante no es mirar si hubo más gente o menos sino entender que ésta es una muestra de que la lucha sigue viva y que quizá lo que pasó es que no se le dio suficiente despliegue al evento en los medios de comunicación", dijo Carlos Canales del Centro de los Trabajadores de Long Island.

Pero aunque los manifestantes fueron menos, lo que marcó la marcha de ayer fue la enorme presencia de familias, pues muchos padres con sus hijos dejaron ver que la lucha no es individual, sino que quisieron ponerle rostro a lo que redadas y deportaciones han hecho con sus hogares.

"Yo quisiera tener a mi papá a mi lado, pero se lo llevaron por no tener papeles y me da dolor ver a mi mamita triste trabajando más duro pa’ sacarnos adelante a mi y a mis hermanitos", dijo la niña Yesenia López, de 12 años, quien no paraba de gritar "Legalización justa y ahora".

Como una manera de mostrar la unión de las diferentes comunidades y reconociendo que el problema de la inmigración afecta a todos sin distinción de raza y credo, antes de la concentración en Union Square, personas de diferentes creencias se reunieron en la Iglesia Judson del East Village a pedir que Dios le ablande el corazón a los legisladores en el tema migratorio. Allí mostraron además un árbol simbólico en el que varios inmigrantes escribieron los nombres de sus familiares deportados y pidieron que cesen las redadas.

Ana María Archila del Centro de Integración Latinoamericana dijo que es el momento de luchar con más fuerza y que precisamente la propuesta de ley del congresista Luis Gutiérrez, presentada en Nueva York el lunes pasado junto al representante Joseph Crowley, es una buena opción para abrir el debate migratorio en Washington cambiándole varios puntos.

El representante Crowley se sumó al clamor de los indocumentados y pidió una reforma migratoria justa que le arregle la vida a millones de personas como Abel Tinishanay. El ecuatoriano, ayer junto a sus compañeros dejó la cocina del restaurante donde trabaja para decirle al Gobierno que como muchos, él vino aquí a "trabajar y no a robar" y sueña cada día con tener una vida normal junto a su familia y poder cambiar el grito de "Legalización" por un "gracias Gobierno", que le salga del corazón.

Recuadro

Policía se enfrenta con manifestantes

En lo que por varios minutos se convirtió en una batalla en la que predominaron los insultos y los golpes, un grupo de policías que custodiaba la marcha de ayer se enfrentó con varios inmigrantes cuando intentaron arrestar a un manifestante que usaba una máscara.

Según testigos, los agentes tomaron al joven mexicano a empujones luego de que éste se negara a quitarse la máscara y cuando quisieron ingresarlo a un estacionamiento ubicado en la calle Astor Place, varias personas que trataron de evitar el hecho recibieron golpes de los oficiales.

"En la discusión los policías nos pegaron con los radios y nos dieron patadas enfureciendo así a la gente que les gritaban que lo soltaran", dijo Oscar Domínguez.

El enfrentamiento encendió los ánimos y en cuestión de segundos llegaron refuerzos al área e incluso una patrulla intentó abrir paso para dividir la confrontación, en la cual, según denunciaron algunos de los presentes, se utilizó fuerza excesiva.

"A mi me pegaron con una macana y cuando me tumbaron al piso me raspe la rodilla", dijo Alberto Lezama, quien agregó que los agentes Vega, Troncoso, Peniston, Schilling, Giuffie y Chang fueron los más agresivos y que incluso usaron epítetos racistas.

Al cierre de esta edición, el Departamento de Policía (NYPD) dijo a través de un vocero que desconocía lo ocurrido y que tan pronto tuvieran información al respecto la darían a conocer.